
Con apenas 24 horas de diferencia, esta semana se sumaron dos nombres a la lista de los ciudadanos negros muertos a manos de la policía en Estados Unidos.
El primero de ellos, a quien la policía identificó como Alton Sterling, murió el 6 de julio en Baton Rouge, en el estado sureño de Luisiana, después de que dos policías le dispararan.
Al día siguiente, otro agente mató a un hombre negro que conducía un auto en Minnesota. Junto a él iban una mujer y un niño.
No son pocas las voces que consideran que estos casos, al igual que los de Michael Brown, Eric Garner, Walter Scott y Freddie Gray evidencian el problema estructural de racismo y exceso de violencia de la policía con la comunidad afroestadounidense.


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