Las aspiraciones separatistas del gobierno catalán han suscitado reacciones contrastadas en Europa: desde el rechazo de los líderes del Viejo mundo hasta la solidaridad de las regiones que buscan más autonomía como Córcega, Escocia y Flandes.
Hasta ahora las instituciones europeas han rechazado mediar en la crisis catalana, como lo pide el gobierno de Carles Puigdemont en Barcelona. Una posición lógica según la geopolitóloga francesa de la Universidad París VIII Barbara Loyer. “Europa es un conjunto de Estados, y estos Estados no pueden debilitarse a sí mismos. El Reino Unido, que todavía está a dentro de la Unión europea, no quiere debilitarse ante las aspiraciones de los escoceses, Francia tendría también problemas con regionalistas, en caso de considerar a Puigdemont como un jefe de Estado. Si la Unión Europea considera que un presidente regional tiene el mismo rango constitucional que un presidente de estado, eso crearía problemas”, detalla Loyer.
Si bien los principales líderes europeos han expresado su respaldo al gobierno de Madrid, los responsables políticos de Escocia, Córcega y Flandes, tres regiones con aspiraciones separatistas, se solidarizaron con el gobierno catalán. ¿Qué tan factible es un contagio independista al resto de Europa? Depende de las regiones y de las etapas de las ambiciones de los partidos independentistas, responde Barbara Loyer, geopolitóloga.
Francia y la situación corsa
A finales de septiembre, en vísperas del referéndum catalán ilegal, la asamblea territorial de Córcega por ejemplo votó una moción de apoyo al “pueblo catalán. Tras años de conflicto entre los nacionalistas y el Estado francés, marcados por varios atentados, la isla francesa de Córcega se convertirá el 1ro de enero de 2018 en un territorio con competencias autónomas más amplias que las demás regiones del país. Sin embargo por el momento los nacionalistas, mayoritarios en la asamblea local, no tienen ambiciones separatistas. Y es que “la situación con Córcega no es comparable, es una isla pequeña, muy pobre, pese al turismo y a la agricultura”, subraya Barbara Loyer.
En Escocia, donde los separatistas perdieron un referéndum independista en 2014, la primera ministra de Escocia también se solidarizó con Cataluña. Un mensaje lógico ya que Nicola Sturgeon organizará un nuevo referéndum al cabo de las negociaciones del Brexit.
En cuanto a Flandes en Bélgica, es una región comparable con Cataluña “del punto de vista de los amplios poderes que tienen”, dijo Barbara Loyer. “Los flamencos han casi absorbido todo el poder del estado belga. Ahora los flamencos tienen un problema que no tiene Cataluña: piensan que Bruselas debería ser su capital, pero es una región francófona y es el corazón de las instituciones europeas”, concluyó.
Sin embargo en opiniones de varios especialistas, la crisis catalana y las violencias que ha desatado podría desalentar y frenar las ambiciones los separatistas europeos.



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